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Adiestrador y adiestramiento
A día de hoy, en nuestro país, la
educación canina es una de las profesiones peor regulada
de todo el conjunto. Es por esto que me dispongo a
especificar los distintos tipos de adiestramiento y lo
que podemos esperar de nuestro adiestrador, así como las
exigencias y responsabilidades del propietario que se
dispone a adiestrar. En este caso me voy a ocupar tan
sólo de la educación de perros de ciudad, aquellos cuyo
único fin es acompañar a sus dueños en el día a día.
Formas de Adiestramiento.
La más común, a la par que la menos recomendable, son
los llamados grupos de obediencias. En ellos, el
profesional reúne a varios propietarios con sus perros
(a partir de ahora “binomio”) y les guía a lo largo de
toda una serie de cadenas de ejercicios durante un
tiempo determinado dentro del centro de adiestramiento.
Hablamos de la estrategia más económica para el
propietario, pero tampoco debemos olvidar que siguiendo
este plan, el instructor no puede corregir continuamente
a cada uno de los alumnos, por lo tanto, a la larga, el
trabajo deja bastante que desear. En el mejor de los
casos, conseguiremos un binomio que trabaja bien dentro
del centro pero que no sabe resolver las dificultades
que pudieran surgir en la calle.
Siguiendo en esta escala, nos encontramos con la
educación individual dentro del centro. En ella, cada
binomio trabaja de forma independiente con un instructor
exclusivo, de forma que se pueden aportar los consejos
oportunos en el momento que surgen. El resultado es
mejor que en el anterior caso, el binomio se complementa
mejor, pero aún así, el trabajo dentro de la urbe podría
resultar deficiente si las últimas clases no se
desarrollan aquí.
En el caso de los cursos internos, el perro quedará en
manos del instructor que será quien le eduque de la
forma correcta tanto dentro como fuera del centro, y
ciertamente, el perro llega a alcanzar un gran nivel.
Aún así, en este caso, el propietario aparece falto de
conocimientos, por lo que el binomio queda falto de una
parte. Tan sólo en los mejores casos, de la mano de
instructores muy experimentados y de cambios de manos
largos, conseguiremos un efecto positivo. Este tipo de
adiestramiento, resulta muy recomendable para algunos
tipos de problemas de comportamiento en los que conviene
desvincular al perro del entorno familiar.
Por fin, llegamos a la que para mí es la estrategia por
excelencia: La educación a domicilio. Ésta vez, el
instructor se desplaza hasta la residencia del binomio y
será aquí donde impartirá sus lecciones. El desarrollo
es muy parecido al segundo caso, pero se aplica en el
ambiente común del perro. En este caso, el profesional
indicará al propietario como controlar al perro en los
momentos de dificultad que aparecen en el transcurso de
un día normal, a la vez que ambos toman hábito de
trabajo diario acoplado dentro de los propios paseos.
Llevado de la forma correcta con un profesional bien
capacitado, gran parte de los cursos tienen un buen
final. Por si fuera poco, la mayoría de los problemas de
comportamiento se resuelven mejor dentro de la propia
casa, en vez del centro. Como es lógico, debido al
tiempo que supone al instructor, también supone la
opción más cara.
Tipos de Adiestradores.
La educación del perro de casa es radicalmente distinta
a cualquier otro tipo de adiestramiento. En los otros
tipos de adiestramiento, buscamos un perro con un gran
rendimiento, muy superior a la normalidad, que haga un
trabajo óptimo. En cambio, en este caso, partimos de un
perro problemático y queremos aproximarlo lo más posible
a la normalidad, aquella franja que permite el poder
disfrutar del perro tanto en la calle como en el parque
o en casa. Es por esto que requiere una metodología
especial adaptada y un profesional que sepa llevarla a
buen puerto. En la mayoría de los casos, estos perros se
adiestran por instructores de adiestramiento deportivo,
especialistas en técnicas policiales y formadores de
perros de salvamento y rescate. Todo esto está bien,
siempre y cuando no pretendan aplicar el mismo sistema
al perro de casa que al de su trabajo. Con esto no
quiero decir que no sean capaz de desarrollar la
ocupación, sencillamente que se deberán de abstraer de
trabajar con normalidad y modificar el método en función
de cada caso.
Mucho peor es el caso del aficionado, que con escasos o
nulos conocimientos, se aventura a trabajar en este
campo sin aceptar consejos de personas más
experimentadas. Aunque parezca mentira, hay más
“profesionales” en esta situación de lo que pudiera
parecer a simple vista. Existen multitud de empresas
dedicadas exclusivamente al adiestramiento de perros de
casa que usan a estos pseudoadiestradores para llevar a
cabo sus cursos con el único objetivo de lucrarse. El
resultado suele ser cursos carísimos con un binomios
endebles que se rompen en cuando desaparece el
instructor.
Curiosamente, una simple charla con el adiestrador antes
de empezar el curso suele bastar para comprobar su
aptitud para el trabajo. El perfil que buscamos, suma a
una persona instruida, con conocimientos sobre la
psicología canina, con experiencia contrastada
trabajando con perros de casa, voluble, resolutivo y
capaz de comunicar al propietario y al perro. No debemos
olvidar que en unas semanas tenemos que aprender la
forma de guiar a nuestro perro, por lo que nos tendremos
que asegurar de que es capaz de enseñarnos
adecuadamente.
Hablemos de Dinero.
En este caso, me limitaré a decir que lo más
recomendable es fijar un presupuesto por objetivos. De
este modo, conseguiremos que el adiestrador nos cobre lo
justo por lo que le estamos pidiendo y que no tarde
demasiado. A veces, el precio del curso debe variar por
errores de interpretación al principio, esto se podrá
tolerar siempre que esté bien fundamentado.
Existe el caso de profesionales que cobran por semanas o
por clases. Esto es aceptable siempre y cuando sea el
cliente quien decida el final y no el propio instructor.
Cabe la posibilidad de que esté alargando el trabajo
para sacarle mayor beneficio a un curso que ya podría
estar acabado.
Alberto Zafra
- Ischadia
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