Son tantos los casos en
los que debido a una parte genética del perro o bien por
mala educación o por mal entendimiento de la jerarquía
en su hogar, los propietarios de éstos, acuden a manos
de un profesional, para así poder solucionar el
problema.
Hay casos en los que se recomienda que el perro pase por
un curso de obediencia básica, para así optar por un
mejor entendimiento perro-dueño.
Sin embargo, en otros casos debemos realizar una terapia
de conducta en la que se analizará el problema desde su
raíz para así poder darle una solución.
Ansiedad por separación, timidez, agresividad,
hiperactividad, destrozos, etc, son los típicos casos
por los que nos ponemos en manos de un especialista.
Por ello, es siempre aconsejable ponerse en buenas manos
cuanto antes, ya que una mala corrección podría agravar
el caso.
Bien es cierto, que hay casos en los que el trabajo de
un adiestrador no es del todo efectivo, puesto que
deberían ser tratados por un especialista en conducta
canina ( Etólogo )
Juan Weber y
Rosa Marín -
(Servicios prestados en
Huber Can)