Artritis séptima
abierta
Una de las complicaciones
más graves de una herida articular. La acción de
gérmenes patógenos, consecutiva a un traumatismo,
determina una inflamación aguda de los tejidos
articulares.
En la evolución de una artritis séptica abierta se
pueden diferencias cuatro etapas:
La llamada fase de latencia, durante la cual el perro no
presenta ningún signo clínico , precede a la fase
inflamatoria aguda, comparable a la evolución de una
abceso. La membrana y el líquido sinovial se modifican;
el volumen y la viscosidad de este último aumentan y su
reabsorción se hace anormal. La supuración se produce
durante la fase inflamatoria aguda. El liquido sinovial
purulento no es apto para nutrir el cartílago y se
desprenden fragmentos de éste. Se produce una
proliferación celular de la membrana sinovial, lo que
conduce progresivamente a un tabicamiento de la
articulación que favorece la acumulación de pus. La
hipersecreción de pus ejerce presión sobre los tejidos
vecinos. El pus se evacua a través de las fístulas y de
la herida inicial, alcanzando progresivamente el hueso,
desprendiendo el periostio y produciendo luego
osteomielitis.
La fase inflamatoria crónica produce cambios
estructurales secundarios, tales como la osificación de
las proliferaciones de la membrana sinovial, lo que
conduce a la destrucción de la articulación.
Estos síntomas locales se acompañan de un deterioro del
estado general del perro.
Susana Santamaría
- adiestradora, centro de fisioterapia