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Artrosis
Esta afección articular no
inflamatoria de evolución crónica se caracteriza por
manifestaciones dolorosas. La artrosis suele deberse a
anomalías de intensidad, de frecuencia o de distribución
de las fuerzas biomecánicas. Se trata de fuerzas
biomecánicas anormales ejercidas sobre un cartílago
inicialmente sano.
La artrosis es invalidante, debido al dolor y a la
cojera que provoca, siendo demasíado a menudo incurable
y pudiendo solo utilizarse tratamientos paliativos.
Las lesiones cartilaginosas aparecen en primer lugar y
se caracterizan por pérdidas de sustancia, seguidas de
un desgaste que deja aparecer el hueso subcondral. Las
zonas de hueso descubiertas se densifican como reacción
a la pérdida de cartílago. En la periferia de la zona
cartilaginosa aparentemente intacta, se forman
osteofitos (osificación a partir de cartílago nuevamente
formado). Estos cambios estructurales se traducen en un
desgaste del cartílago, que termina desapareciendo, así
como en un acercamiento de las dos epífisis. La membrana
sinovial también reacciona y la cápsula articular
termina por engrosar y esclerosarse. La evolución de los
fenómenos artrósicos se realiza por brotes, siendo por
lo tanto irregular. El perro presenta una cojera
intermitente, en frío, que se atenúa con el
precalentamiento y reaparece con la fatiga. El perro
utiliza menos el miembro afectado, lo que origina
amiotrofias por falta de utilización de los músculos, y
eventualmente, contracturas musculares.
Susana Santamaría
- adiestradora, centro de fisioterapia
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